El principal foro internacional sobre movilidad sostenible, Global Mobility Call 2026, dejó una conclusión clara: el futuro del transporte será más inteligente, descarbonizado y centrado en las personas.
Madrid, junio de 2026. La forma en que las personas se desplazan por las ciudades está cambiando a una velocidad sin precedentes. Inteligencia artificial, electrificación, automatización y análisis de datos ya están redefiniendo el transporte y marcando el rumbo de la movilidad global. Ese fue el principal mensaje que dejó la cuarta edición de Global Mobility Call 2026, celebrada del 9 al 11 de junio en IFEMA MADRID, donde miles de profesionales, empresas, administraciones e instituciones analizaron los desafíos y oportunidades que marcarán el transporte en las próximas décadas.
Durante tres jornadas, el encuentro convirtió a Madrid en el principal foro internacional de debate sobre movilidad sostenible, reuniendo a expertos de distintos ámbitos para abordar cuestiones clave como la descarbonización del transporte, la automatización, las infraestructuras inteligentes, la logística avanzada, la movilidad urbana y la integración de nuevas tecnologías en la gestión de redes y servicios.
Uno de los grandes consensos alcanzados durante el evento fue que la movilidad del futuro dependerá cada vez menos de un único modo de transporte y más de la capacidad de integrar sistemas conectados, eficientes y centrados en las necesidades de las personas. En este nuevo escenario, los datos y la inteligencia artificial se perfilan como herramientas esenciales para optimizar la planificación urbana, reducir emisiones, mejorar la seguridad vial y ofrecer servicios más accesibles y personalizados.
La digitalización se acelera
La inauguración del encuentro contó con la participación de Jorge Rodrigo Domínguez, consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, quien destacó el papel de la innovación tecnológica como elemento clave para construir sistemas de transporte más eficientes y sostenibles. Durante su intervención, defendió la necesidad de acelerar la digitalización del sector y aprovechar el potencial de la inteligencia artificial, la automatización y la gestión avanzada de datos para mejorar la experiencia de los usuarios y responder a los retos de crecimiento de las ciudades.
“La movilidad del futuro debe ser más inteligente, más conectada y estar al servicio de las personas. La innovación y la colaboración entre administraciones y empresas serán fundamentales para avanzar hacia un modelo de transporte más eficiente, accesible y sostenible”, señaló Jorge Rodrigo durante la inauguración del encuentro.
Entre las voces internacionales más influyentes de esta edición destacó la participación de Shashi Verma, director de Tecnología y Datos de Transport for London (TfL), quien compartió su visión sobre los desafíos que enfrentan las grandes ciudades en un contexto de transformación acelerada. Durante su intervención, defendió la necesidad de desarrollar sistemas de movilidad integrados, digitales y centrados en el usuario, capaces de combinar distintos modos de transporte en una experiencia sencilla, eficiente y accesible. Verma subrayó que el verdadero valor de la innovación no reside únicamente en la tecnología, sino en su capacidad para mejorar la vida de las personas, optimizar la gestión de las redes de transporte y contribuir a la construcción de ciudades más sostenibles, conectadas y resilientes.
La transición hacia una movilidad descarbonizada
La electrificación fue otro de los grandes ejes de debate. Fabricantes, operadores y responsables institucionales coincidieron en señalar que la transición hacia vehículos de bajas emisiones requiere acelerar el despliegue de infraestructuras de recarga, fomentar la innovación industrial y garantizar marcos regulatorios que aporten estabilidad al mercado. En paralelo, el transporte público fue reivindicado como una pieza fundamental para alcanzar los objetivos de sostenibilidad y cohesión territorial.
Más allá de las tecnologías emergentes, Global Mobility Call 2026 puso el foco en la necesidad de construir ciudades más habitables, inclusivas y resilientes. La movilidad dejó de entenderse únicamente como un sistema para desplazar personas y mercancías y pasó a concebirse como un elemento estratégico para mejorar la calidad de vida, impulsar el desarrollo económico y afrontar los desafíos climáticos.
La edición de este año consolidó a Madrid como uno de los principales centros internacionales de reflexión e innovación en materia de movilidad. El mensaje compartido por instituciones, empresas y expertos fue inequívoco: el futuro de la movilidad será sostenible, conectado e inteligente, pero, sobre todo, colaborativo. Solo mediante la cooperación entre todos los actores del ecosistema será posible construir sistemas de transporte capaces de responder a las demandas de una sociedad cada vez más urbana, digital y comprometida con la sostenibilidad.
Si algo dejó claro Global Mobility Call 2026 es que la movilidad del futuro ya no se debate en términos de posibilidad, sino de implementación. La tecnología existe, las soluciones están disponibles y el reto pasa ahora por acelerar su adopción para construir ciudades más sostenibles, eficientes y centradas en las personas.

